La selección de baloncesto, la gestión de equipos y el compromiso

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Tras el triunfo de la selección española de básquet en el mundial del Japón se debatió en la prensa sobre las razones que explicaban este éxito. Los motivos que explican la consecución de la medalla de oro en mundial se encontraron en el talento individual de cada uno de los jugadores que formaban “el equipo”. Pero ese es un factor que por sí solo no puede explicar el éxito. Incluso, si realizáramos una comparación entre el talento individual de los jugadores del equipo español y el de los jugadores del equipo de los Estados Unidos, seguramente el resultado sería favorable para el combinado americano.

Los motivos hay que encontrarlos en unos aspectos muy concretos que están relacionados con los niveles funcionales y afectivos de cada uno de los miembros del equipo y sobre todo con el compromiso de todos en un objetivo común.

Se han comentado muchísimo los rituales que los jugadores realizaban antes, durante y al final de los partidos y que ha sido posible ver en televisión. Las partidas de “pocha”, las canciones y las camisetas con mensaje de la final han desempeñado un papel muy importante en el nivel afectivo del trabajo en equipo.

Pero esta buena química o “buen rollo” no hubiese permitido alcanzar los resultados obtenidos si no se hubiesen apoyado en un nivel funcional del trabajo en equipo extraordinario. Y es aquí donde la labor de Pepu Hernández y del resto del equipo técnico fue clave sin duda.

El nivel funcional del equipo se fundamentó en una definición muy clara y aceptada de los roles de los jugadores. Desde el primer momento, han sabido que todos eran importantes y que todos iban a jugar, aunque no todos tuvieran el mismo rol y por tanto “los mismos minutos”. La claridad en el mensaje fue determinante ya que todos conocieron de antemano que se esperaba de ellos. De esta manera, los egos y los intereses personales estaban desde el inicio al servicio del equipo y todos tenían respuesta a su propia necesidad.

Esto permitió que el equipo trabajara con una exigencia y un compromiso constante, que mantuviera un nivel de concentración alto en la ejecución de las tácticas y de las misiones individuales, y que fuera posible jugar con una intensidad durante los 40 minutos de cada partido que ningún rival pudo conseguir. Inclusive que sin la aportación del mejor jugador se ganará el último partido, el que permitía acceder a la medalla de oro.

Y por último, uno de los factores más destacables es que el funcionamiento del equipo, entendido como tal el conjunto de los jugadores y de los técnicos, se baso en la confianza. Confianza en las directrices y decisiones sobre la estrategia, la táctica y los métodos de trabajo de los técnicos, y confianza en la autoexigencia de los jugadores en la aplicación de dichas estrategias, tácticas y métodos.